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Lo que he aprendido en mis 10 años de teletrabajo

Productividad

Lo que he aprendido en mis 10 años de teletrabajo

Las circunstancias por las que millones de personas entramos en la onda del trabajo en casa no son las mejores. Por eso, quiero compartir lo que he aprendido de este modelo después de 10 años de teletrabajo.

Tengo la fortuna de estar trabajando en mi casa desde el año 2010. Durante ciertos períodos era teletrabajo casi total (iba a la oficina un par de días al mes) y en otras etapas fue teletrabajo parcial (estaba un par de tardes a la semana en la oficina). Esa década de teletrabajo me mostró que este modelo es lo mejor que le puede pasar a un trabajador, y también a una ciudad.

Pero tengo claro que las circunstancias por las que la mayor parte de la población empezó a teletrabajar en el 2020 en Colombia no fueron las mejores. Es por la pandemia del coronavirus, pero estamos encerrados con toda nuestra familia y no tuvimos tiempo para prepararnos. Por eso, quiero compartir algunas cosas que he aprendido después de tantos años con este modelo. Espero que le sirvan en este nuevo modelo que, al parecer, llegó para quedarse.

1. Es clave que use un espacio aislado

Esto probablemente será lo más difícil para usted porque la crisis causada por el coronavirus no nos dio tiempo para prepararnos. Pero es importante que usted pueda trabajar en un lugar cerrado, y no en un sitio por donde circule su familia, o se va a enloquecer, sobre todo si tiene niños.

Tengo la fortuna de contar con un estudio cerrado y no tengo hijos. Pero hay amigos que también teletrabajan desde hace años, no tienen estudio, y lo que han hecho es habilitar otras zonas de sus apartamentos como oficina para poderse aislar de sus familias. Por ejemplo, una amiga puso su escritorio en el cuarto de servicio de su apartamento. Es pequeño y no tiene ventanas, pero es aislado y eso es lo importante en estos días, especialmente a la hora de realizar una videoconferencia o una llamada de trabajo (sin embargo, antes de definir su espacio de trabajo, debe tener en cuenta el punto 2 de este artículo).

Si tiene hijos, lo que dicen los expertos en teletrabajo es que se debe tener una charla seria con ellos para que entiendan que le deben respetar su espacio en ciertos horarios, y que no deben interrumpirlo o entrar al sitio en donde usted trabaja a menos que se trate de una emergencia. Si en su caso se trata de niños pequeños, suerte con eso…

Otra recomendación de los expertos es definir con su pareja los horarios en los que cada uno va a estar pendiente de los niños, pero esta programación debe ser diaria y flexible, ya que debe tener en cuenta la cantidad de reuniones y llamadas que cada uno tenga durante el día.

Algo más: los jefes, especialmente aquellos sin niños pequeños, tienen que esforzarse por tener empatía con los miembros de sus equipos que sí los tienen. Deberían definir de común acuerdo con ellos pausas o momentos del día libres de reuniones y de llamadas (dentro del horario laboral), teniendo en cuenta que estas circunstancias son totalmente anormales para los padres-trabajadores.

En caso de que su apartamento sea muy pequeño y no tenga otra opción que compartir una mesa de comedor con su pareja y encima con sus hijos que andan en clases virtuales, lo que recomiendan para esa situación tan poco ideal es que al menos cada uno se aísle con unos audífonos, de ser posible con cancelación de ruido.

2. No descuide la ergonomía

Si comienza a trabajar en su cama o en un sofá, pronto empezará a tener problemas como dolores en los hombros, en las muñecas, en el cuello, e incluso problemas lumbares. Esto es de lo más importante: tiene que trabajar en una mesa que sea lo más parecida posible a un escritorio.

Eso quiere decir que la mesa no puede ser tan alta (o la silla tan baja) que usted tenga que mantener sus antebrazos hacia arriba y sin soporte; los antebrazos deben estar rectos, o pronto sentirá los síntomas del síndrome de túnel carpiano, que en esencia son dolores y entumecimiento en las manos y los antebrazos. Una solución, si la mesa es muy alta (las de comedor suelen serlo), es ponerle algunos cojines a su silla.

Los antebrazos deben estar lo más rectos que sea posible. / Imagen: Pexels

También por razones de ergonomía lo ideal es no trabajar directamente en su portátil, sino tratar de volverlo lo más parecido a un PC de escritorio. Como mínimo, use el portátil con un ratón externo, que es más cómodo. Y si tiene la fortuna de contar con un monitor externo y un teclado, úselos con su portátil para no tener que trabajar con la cabeza y el cuello hacia abajo, en esa posición que es tan dañina para las personas que suelen trabajar todo el tiempo en un portátil.

Este es el tipo de postura que debe evitar al trabajar en su portátil. / Imagen: Andrea Piacquadio (Pexels).

¿Por qué necesita esto? La postura correcta para usar un PC de escritorio es esta: la altura de la silla debe permitir que tenga los pies apoyados en el piso, la parte superior del monitor debe estar a la altura de los ojos y el escritorio no debe ser tan alto con el fin de que sus antebrazos estén paralelos al piso mientras escribe. Además, la silla debe tener unos descansa brazos que impidan que quede con los codos en el aire (pero tampoco deben hacer que se levanten los hombros). Esto se debe complementar con buenos hábitos, como sentarse de forma recta, sin escurrirse en la silla y sin encorvarse hacia adelante.

Volviendo a los portátiles, el problema es que el hecho de tener el teclado pegado al monitor impide que ese equipo se pueda ubicar de forma correcta sobre el escritorio para cumplir con los requisitos que acabamos de mencionar. Su diseño simplemente lo hace imposible. Cuando una persona trabaja con un portátil debe mantener el cuello inclinado hacia abajo para mirar el monitor, que está mucho más abajo que el de un PC de escritorio. Mantener esa posición durante un tiempo prolongado causa problemas, pues el monitor siempre debería quedar a la altura de los ojos.

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Franklin Tessler, médico de la Universidad de Alabama, explica en un artículo publicado en la revista Infoworld que “el cuello y la columna cervical que lo soportan son muy susceptibles a una mala postura, que puede comprimir o estirar los nervios que pasan por esa zona. Por eso se debe evitar la tendencia a flexionar el cuello hacia arriba o abajo, o a mantener la cabeza girada hacia un lado u otro, durante períodos prolongados de tiempo. Es necesario tomar descansos frecuentes y, si se siente dolor, hormigueo o entumecimiento, se debe parar inmediatamente y buscar una posición más cómoda”.

Usar un teclado y un ratón externos tiene otro beneficio. Los teclados de los portátiles son demasiado estrechos, y eso hace que la persona trabaje con los hombros en una posición poco natural. Algo similar sucede con el dispositivo de señalamiento de los portátiles, y por eso es mejor un teclado externo.

3. Tenga un horario estricto y cúmplalo

Uno de los aspectos del teletrabajo que puede ser negativos es que se diluyen las fronteras entre el tiempo laboral y el espacio personal. Y eso no quiere decir que uno trabaje menos: es posible que incluso termine trabajando a toda hora porque es muy fácil saltar de la cama al PC en las mañanas y a veces es difícil despegarse en las noches.

Por eso, es recomendable que establezca un horario, una rutina y que la mantenga. Me refiero a pararse todos los días a la misma hora, bañarse y alistarse como si fuera para la oficina; establecer una hora fija para almorzar (no caer en la tentación de comer encima del computador cuando está muy ocupado); hacer una pausa a cierta hora para hacer ejercicio; y terminar su jornada no tan tarde y a una hora fija.

En mi caso, decidí que las dos horas diarias que me iba ahorrar en los trancones de ida y vuelta a la oficina no los iba a utilizar para trabajar, sino para hacer otras cosas que me hacen feliz. Por eso, suelo levantarme muy temprano, pero comienzo el día con un par de horas en donde hago cosas que me gustan distintas al trabajo. Dedico 10 minutos a meditar, 1 hora a leer sobre temas diferentes a tecnología y unos 45 minutos a tomar clases de algún idioma o a perfeccionar el inglés.

Si no tengo picos altos de trabajo (los cierres, en donde todo se vuelve trabajo), siempre mantengo esa rutina. Así, cuando me siento a trabajar a las 8 a.m, ya le he dedicado 2 horas a las actividades que me dan equilibrio. En mi caso, el ejercicio lo dejo para la tarde-noche porque es una buena forma de bajarle al estrés de toda una jornada de trabajo.

También tengo claro que cuando uno trabaja hasta muy tarde no duerme bien (al menos eso me pasa a mí). Una persona que va a su oficina tiene la hora y media de trancón para desconectarse de su trabajo. En cambio, alguien que teletrabaja pasa de su escritorio a la cama, y esa es la fórmula perfecta para el insomnio. Una buena forma de desconectarse es, por ejemplo, ver un capítulo de alguna serie de Netflix o algo así antes de acostarse.

Ese tiempo para usted es una de las cosas que ganará con el teletrabajo. Por eso, vale la pena que no lo destine a aumentar sus horas diarias de trabajo. No es fácil, pero debería intentarlo.

4. Haga pausas activas

Posiblemente la ergonomía de su sitio de trabajo en la casa no será tan buena como en la oficina, y por eso se hace aún más importante que se levante de su silla con frecuencia para descansar. Me refiero a una pausa cada 30 minutos, para caminar durante un minuto o hacer estiramientos.

Hay una técnica de trabajo llamada Pomodoro, que aplica también al trabajo en oficinas, y que a mí me da buen resultado. Consiste en trabajar con mucha energía y concentración durante períodos de 25 minutos, para luego descansar 5 minutos (el descanso puede ser moverse, estirar, tomar agua, etc.); luego se aborda otro ciclo de 25 minutos, y así todo el día.

Otros estudios hablan de bloques de 50 minutos, con descansos de 15. Eso depende de lo que a usted le funcione mejor. Lo importante es que no olvide pararse de vez en cuando.

Algo que podría hacer es realizar algunas de sus labores domésticas durante esas pausas. Por ejemplo, trabajar durante una hora y luego lavar la losa, darle duro otra hora y luego bañarse, seguir otro rato con su trabajo y luego preparar el almuerzo, etc.

5. Haga ejercicio, o su peso se disparará

Cuando empecé a trabajar desde mi casa, subí 5 kilogramos de peso. Y le aclaro algo: desde antes de empezar a teletrabajar, tenía en mi apartamento un pequeño gimnasio en donde hacía ejercicio casi a diario –todavía–, o sea que mi subida de peso no fue por sedentarismo.

El problema es otro: es inevitable que la quema de calorías se baje cuando uno deja de salir a la calle, porque ir a diario a una oficina implica una gran cantidad de actividad física –aunque uno no lo nota– que se pierde con el teletrabajo. De otro lado, es fácil hacer viajes a la nevera y estos pronto empiezan a sumar.

Por eso, tiene que esforzarse por no excederse con los pasabocas, por lograr que estos sean saludables (no pan, sino frutas, zanahorias, maní, cosas de ese estilo) y tiene que destinar un rato del día para hacer al menos 30 minutos de ejercicio. De lo contrario, empezará a subir de peso rápidamente.

6. Debe reforzar el seguimiento

El teletrabajo tiene incontables ventajas, como la mayor productividad que uno gana porque se puede concentrar más, quitarse el estrés del tráfico de la ciudad y las dos horas que se gana al día para padecer a su familia (quise decir, disfrutar…). Pero tengo claro cuál es una de sus debilidades: es más difícil hacer seguimiento. Si usted tiene gente a su cargo, debe esforzarse en ese frente, por ejemplo, haciendo al menos una reunión virtual al día.

Supongo que eso tiene que ver también con poseer buenas habilidades de administración. Yo no las tengo, y mi tendencia es a aislarme feliz a trabajar, sin pararle muchas bolas al seguimiento de mi equipo. Una de las cosas buenas del teletrabajo es que se acaba la ‘reunionitis’ que le hace tanto daño a la productividad. Pero no caiga en el otro extremo.

Esto también es muy importante por otra razón: no todo el mundo se adapta bien al teletrabajo. Por eso, podría suceder que algunos de los miembros de su equipo se sientan como ruedas sueltas, desubicados, aislados y que su productividad baje. La forma de combatir eso es que usted establezca labores y metas claras, que haga seguimiento continuo y que deje claro cuáles son los resultados que todos deben cumplir. Es administrar por objetivos.

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